Saint-Tropez es pequeño pueblo pesquero anclado en el Mediterráneo y adosado contra el macizo de Estérel; cuenta con numerosos atractivos entre los que destacan sin duda su marco natural y su patrimonio cultural, bases sobre las cuales se ha construido su notoriedad internacional.
Es especialmente bajo el impulso de Guy de Maupassant y de Paul Signac, es decir, a finales del siglo XIX, cuando Saint-Tropez comienza a convertirse en un conocido punto de encuentro artístico.
Sin embargo, será realmente en los años 1950-60 cuando el encanto del pueblo provenzal atraerá al mundo artístico e intelectual parisino. En verano se dejan ver allí Pablo Picasso, Françoise Sagan, Jacques Prévert y tantos otros…
En 1955, Brigitte Bardot participó en Saint-Tropez en el rodaje de "Y Dios creó la mujer", película de culto que contribuyó a suscitar una fascinación turística sin precedentes por la región.
Desde entonces, Saint-Tropez es uno de los lugares preferidos por la "jet set" internacional para sus estancias.
Si bien el pueblo es un lugar de paso obligado para los famosos, su excepcional decorado hace soñar también a los amantes del mar y a los apasionados por el arte.
Y es que más allá de la ciudad-espectáculo cosmopolita cuyo ritmo marcan las fiestas veraniegas, Saint-Tropez cuenta con auténticos puntos fuertes y ofrece un mosaico de imágenes típicas: sus playas, su puerto deportivo y, naturalmente, el pintoresco Saint-Tropez antiguo y su patrimonio provenzal…
La ciudadela, del siglo XVI, emblemática de la ciudad, les ofrecerá una magnífica vista panorámica sobre el golfo de Saint-Tropez.
Otra fuente de magníficos miradores desde los cuales ver el conjunto de la península, los viejos pueblos provenzales, en primera línea de los cuales tenemos Gassin, Ramatuelle y Grimaud, sin olvidar claro está las diferentes explotaciones vitícolas locales…